Los vientos son hijos del Sol. Fluyen. Sin él no serían más que caóticas sopas de moléculas sin vida. Atraparlos, tejerlos y liberarlos, esa es nuestra misión.
viernes, 27 de marzo de 2009
Esperando cosechas (desde la silla de parar las prisas)
A los niños les gusta enseñar sus cicatrices: les hace parecer importantes. En el fondo nos "mola" pensar que hemos estado en el infierno y que seguimos vivos para recrearnos en el "contarlo". Nada mejor que un buen mapa de heridas antiguas para que otros nos sigan el rastro y se fijen en nosotros. Parece que no hay nada peor en esta vida que pasar desapercibido, sin pena ni gloria. No hay duda que nos gusta sentirnos queridos (como los niños chicos) y no sé por qué, en ocasiones cuesta que esos sentimientos se demuestren sin una herida de por medio, sin un drama que desate los sentimientos.
En este valle las lluvias vienen con el frío, lentas, escasas, cansinas, como si no quisieran preñar de vida las raíces, aunque en ocasiones, cuando el calor no es tanto y los días se acortan, el cielo se rompe en aguas como en un diluvio y los barrancos y cauces secos de adelfas compiten en fragor con la tormenta.
Brisas marinas
"Nuestra especie puede crear una bomba atómica y la puede soltar sobre una población civil, inerme y vulnerable, pero también puede producir un ejemplo de grandeza espiritual como el señor Kawamoto, alguien que después de sobrevivir a una tragedia de esa magnitud es capaz de sonreír, hablar sobre el amor y el perdón, y, ante todo, seguir viviendo".
Hermosas esperanzas y historias escritas en el agua...
ResponderEliminar¿Se quedó limpio? Lástima que en el banco de la paciencia no haya una ducha incorporada ahora que llega el calor.....;)
ResponderEliminarRoxana: gusto verte por aquí. Esperando estoy a tu laberinto azul.
ResponderEliminarMar: quedó límpio por fuera y sucio por dentro. Chica, como la vida misma.
Efectivamente Juan, debería existir un túnel de lavado para personas, ...aunqueee dejaría ver los golpes, abolladuras y arañazos del chasis, mmm,mmm.
ResponderEliminarA los niños les gusta enseñar sus cicatrices: les hace parecer importantes. En el fondo nos "mola" pensar que hemos estado en el infierno y que seguimos vivos para recrearnos en el "contarlo". Nada mejor que un buen mapa de heridas antiguas para que otros nos sigan el rastro y se fijen en nosotros. Parece que no hay nada peor en esta vida que pasar desapercibido, sin pena ni gloria. No hay duda que nos gusta sentirnos queridos (como los niños chicos) y no sé por qué, en ocasiones cuesta que esos sentimientos se demuestren sin una herida de por medio, sin un drama que desate los sentimientos.
ResponderEliminarBruscamente la tarde se ha aclarado
ResponderEliminarPorque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto
Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.
Pues eso..agüita
Pero vosotr@s, ¿de qué maravilloso libro habéis salido?
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