Los vientos son hijos del Sol. Fluyen. Sin él no serían más que caóticas sopas de moléculas sin vida. Atraparlos, tejerlos y liberarlos, esa es nuestra misión.
Mientras BingCrosby se encargaba de despedir el año 1966 en Hollywood, a esas mismas horas, en una pequeña ciudad zapatera de un país muy lejano, venía al mundo un rollizo bebe de 4 kilos. Cuentan que el gordinflon, tras superar algunos problemas con el cordón umbilical, se tomaba en forma de leche materna las 12 uvas que las monjas del hospital dieron de cena a su madre. Ni sus padres ni su hermano mayor han podido olvidar aquella maravillosa Noche Vieja del 66, aunque puedo dar fé, que el recien nacido jamás la ha recordado a lo largo de estos 44 años, como es natural y aconsejable.
Cuando este verano estuvimos en el Cal de Girona, visitamos una exposición sobre la ayuda de los diplomáticos españoles a los Judíos durante el Holocausto. Destacaba, entre media docena de tipos honrados y de buen corazón, la historia de Ángel Sanz-Briz, encargado de negocios en la embajada española en Hungría desde 1942. A pesar de los nazis y del régimen español que puso todas las trabas posibles, el solito se las arregló para dar pasaporte español a 5200 Judíos a punto de ser deportados a los campos de exterminio cuando la guerra alcanzaba su fin. Eso los salvó de las cámaras de gas.
Cuando la marea gris se salpica por un instante de color mi corazón se hincha de gozo.
Y escribió el internauta en la entrevista digital: "tanta chulería no afecta a su trabajo, señor Boyero?". A lo que Carlos Boyero contestó: "tanta imbecilidad no afecta al suyo?".
Y en esas estaba, como yendo de la nada a ninguna parte, cuando me vuelvo a encontrar con el indomable Carlos Boyero que me tienta a ir al cine para disfrutar de The road - La carretera. Entre otras cosas porque, "Viggo Mortensen y el niño Kodi Smit-McPhee están enormes ... y el Oscar se degrada al haberlos desdeñado en sus candidaturas."
Habrá que hacerle caso al bueno de D. Carlos. Todo sea por degradar un poco más los Oscars, si cabe. Es más, tendré que leer también el libro de Cormac McCarthy en el que se inspira la película. ¡¡¡Cuanto por hacer!!!
Mientras se encuentra tiempo y pasta para la ocasión, amenicemos el tránsito con The Doors no vaya a ser que nos encontremos con un asesino al final de esa carretera y no sepamos que hacer. Por cierto, esta es la primera vez que abro la puerta de este blog a estos magníficos jinetes. ¡Maldita senectud!
Sí, chicos y chicas, se trata de AVATAAAAARRRRR. ¿Que si la he visto? ¡Por supuesto! Aunque maldita la gracia, ¡que tipín tienen los jodidos navis! Y yo con el refajo adiposo que evitará que me ahoge este verano (efecto boya creo que lo llaman).
He hablado con James y me va a pasar la tecnología Avatar para que desde la cama de casa mande a un doble a que de las clases por mí. También me va a pasar la aplicación de "copy-paste" de Microchof con el que ha hecho la película para que prepare las asignaturas del nuevo plan de estudios.
Y es que la peli nos ensaña que en el futuro, con la pasta suficiente, los paraplejicos pueden correr por la selva y los directores del cine hacer casi 3 horas de colorines 3D para todos lo públicos.
La que está liando ... Obama!!!
¡Hala!, os dejo con el amigo Vedder que también se está poniendo rollizo con los años. La voz ya no es la que era, pero no preocupaos, que eso nos suele pasar a los tíos buenos: con la edad, lo que perdemos en cromatismo vocal lo ganamos en sex-appeal.
Ahora que ya sabemos donde está Haití en el mapa (que grandes y buenas son las catástrofes naturales como profesoras de geografía) solo nos queda por dilucidar si ayudamos a escolarizar a los niños haitianos, y de paso les ofrecemos asistencia sanitaria a los supervivientes, o mejor les pedimos el visado de europeo cristiano viejo de 6 generaciones sin tacha antes de enviarles nada.
Ups, ¡se me había olvidado!. Hace 3 generaciones en Europa aniquilamos a la población judía y a otros 30 millones de europeos. ¡Y por esas fechas en España nos pasábamos a cuchillo al vecino de enfrente!. ¡La que está liando Zapatero!
Con que les pidamos el visado de europeo cristiano viejo con una buena dosis de amnesia colectiva (fabricada por los laboratorios "pandemiaquetecagasconelnegocioquevamosahacerconlaayudadeloscaraduradelaOMS") casi que mejor, no vaya a ser que al final estos pobres de solemnidad nos acaben sacando los colores.
Cuando se publique esta entrada estaré cumpliendo 43 y lo estaré haciendo aquí, junto con ellos. ElsEncantats estarán mucho más blancos y en vez de botas calzaremos esquíes y raquetas. Héctor me ha prometido de regalo un muñeco de nieve. ¿Alguien da más?
Rompiendo tópicos. Para servidor, las navidades son las mejores fiestas del año. Nada de malos rollos, melancolías o depresiones prepascuales. Me encanta ver las calles llenas de luces, la música de los comercios, la gente comprando, las comidas patagruélicas, los deseos de felicidad, el comprarme cosas que el resto del año ni me atrevería si quiera a plantearme ... Hasta me atrevo a llevar la contraria a Wyomin y considerar a los cuñados como parte de la familia!!!
Creo que todo es culpa de mi memoria: es como la de los peces, perfecta para la supervivencia. Soy como Doris pero 1.90 de altura y 90 y pico kilos de peso.
Pues nada, lo dicho. Felices Fiestas a todos y sólo un deseo para el 2010: poder veros en persona un poquito más que en el 2009.
Arriba os dejo con algunas fotos de mi despedida del otoño. Sí, el Altea en primer plano es el mío; y no, no iba a jugar con la nieve, pretendía ir a trabajar. Bendito Boreas ...
Abro el libro por una página cualquiera, por ejemplo, la 108: "La familia del director de orquesta semejaba un lago tranquilo con brisa permanente y fresca". Pruebo otra, y ahora el libro se abre por la 15: "Era una noche, clara, fresca, casi invernal; la tierra todavía no estaba helada, pero sí que lo estaba el cielo". Pruebo una tercera vez -no hay dos sin tres- y el azar me lleva a la página 38: "Una revolución no se desmorona -decía Krudrinski- porque no tiene límites. El océano no tiene límites, ni el fuego [...] Así es la revolución, no tiene cuerpo; si es como el fuego, su cuerpo es la llama; o el fluir si es como el agua."
Cierro el libro definitivamente. Este fin de semana se lo devolveré a su dueño. Creo que lo compró, o quizá ni eso, pues estos libros le saltan a las manos cuando llegan al almacén, no los compra en librería. Él se los lleva a casa para oler sus aromas nuevos de imprenta, hojearlos, mimarlos un poco, a ver si al airearlos descubren alguno de sus secretos. Son las ventajas de ser del gremio y tener pasión por ello. Yo me aprovecho como puedo, arrebatándoselos mientras hacen cola en su mesa, para devolverlos repletos de lecturas, a la espera de una nueva ocasión de leerlos.
"En el tendedero estaba el Testamento Geométrico y unos calcetines suyos y unos pantalones de su hija [...] A esa misma hora la policía de Santa Teresa encontró el cadáver de otra adolescente, semienterrada en un lote baldío de un arrabal de la ciudad, y un viento fuerte que venía del oeste se fue a estrellar contra las faldas de las montañas del este, levantando polvo y hojas de periódico y cartones tirados en la calle a su paso por Santa Teresa y moviendo la ropa que Rosa había colgado en el jardín trasero, como si el viento, ese viento joven y enérgico y de tan corta vida, se probara las camisas y pantalones de Amalfitano y se metiera dentro de las bragas de su hija y leyera algunas páginas del Testamento Geométrico a ver si allí había algo que le fuera a ser de utilidad, algo que le explicara el paisaje tan curioso de las calles y casas a través de las cuales estaba galopando o que lo explicara a él como viento"
En este valle las lluvias vienen con el frío, lentas, escasas, cansinas, como si no quisieran preñar de vida las raíces, aunque en ocasiones, cuando el calor no es tanto y los días se acortan, el cielo se rompe en aguas como en un diluvio y los barrancos y cauces secos de adelfas compiten en fragor con la tormenta.
Brisas marinas
"Nuestra especie puede crear una bomba atómica y la puede soltar sobre una población civil, inerme y vulnerable, pero también puede producir un ejemplo de grandeza espiritual como el señor Kawamoto, alguien que después de sobrevivir a una tragedia de esa magnitud es capaz de sonreír, hablar sobre el amor y el perdón, y, ante todo, seguir viviendo".