
Esta foto, aparentemente, no tiene nada especial: dos tipos cuarentones, en ropa deportiva, sonriendo a la cámara después de haber corrido la San Silvestre de Elda (Alicante-España) en 2008.
Quienes nos conozcan un poquito saben que cuenta muchas más cosas. Trae aromas de risas quejumbrosas, de encuentros y desencuentros en barras de bares, de tardes soleadas de basquet, de amigos eternos y efímeros, de sueños inalcanzables que apenas alimentan la imaginación de nuestros hijos, de niños felices con sus maquetas, de pozos oscuros olvidados pues hace tiempo que entró la luz en ellos, de países tan lejanos y cercanos a un tiempo, de libros por leer y releer, de nosotros.
¿verdad?
Por cierto, para el que no lo sepa, el de negro soy yo.
Quienes nos conozcan un poquito saben que cuenta muchas más cosas. Trae aromas de risas quejumbrosas, de encuentros y desencuentros en barras de bares, de tardes soleadas de basquet, de amigos eternos y efímeros, de sueños inalcanzables que apenas alimentan la imaginación de nuestros hijos, de niños felices con sus maquetas, de pozos oscuros olvidados pues hace tiempo que entró la luz en ellos, de países tan lejanos y cercanos a un tiempo, de libros por leer y releer, de nosotros.
¿verdad?
Por cierto, para el que no lo sepa, el de negro soy yo.
Publicado originalmente el 02/01/2009

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