domingo, 11 de enero de 2009
Nieve, piedras, cartucho y sal
En nuestra tierra las nieves no son frecuentes y cuando aparecen se suelen retirar con prisas a las umbrías y zonas altas donde el frío y la oscuridad las mantienen a resguardo de su propia timidez. El sábado pasado teñimos de blanco nuestras conversaciones y salimos en su busca. Antes de volver a casa, entre Toñí, Héctor y yo, fabricamos este muñeco de nieve aprovechando un cartucho oxidado, algunas piedrecitas y ramitas y unas cuantas lágrimas cargadas de sal y tristeza por no poder llevarnos a casa un personaje tan lindo.
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Lo que más me gusta es su flequillo.
ResponderEliminarLe intentamos poner brazos, pero se caían. Cuando quieras lo podrás ver en vivo: antes de irnos, Hector hizo unas marcas en el suelo para encontrarlo. Lógica aplastante.
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